El zoológico debe ser un lugar seguro

A todos los nenes, o a casi todos, les encanta ir al zoológico. Ciertamente muchos de nosotros tenemos recuerdos de los paseos que nos daban nuestros padres por este tipo de instalaciones. Los zoológicos, junto con los parques de diversiones, los museos y los acuarios, son las primeras salidas que nos proporcionan nuestros padres. Es así que entramos en contacto con animales que no abundan en nuestro país. Nuestra cultura ecológica se forma en esas visitas al zoo. Eso es muy importante, pues si los seres humanos no tomamos conciencia acerca del cuidado que debemos tener con el medio ambiente, no duraremos muchos siglos más como especie sobre la faz de la Tierra.

El respeto por la naturaleza debe inculcársele a los infantes desde las primeras etapas, para que comprendan que los seres humanos no somos superiores a las demás especies que cohabitan junto a nosotros en el planta azul. Somos iguales a los ojos de la madre naturaleza, por lo cual debemos tratar con respeto a las demás especies. Esto implica que no debemos maltratar a ningún animal.

Además, debemos tener sumo cuidado con las especies en peligro de extinción, pues de no ser por nuestra crueldad como especie, lo más probable es que todavía estuvieran sobre la tierra un sinnúmero de animales que ya se extinguieron por nuestra causa.

En los zoológicos suelen habitar numerosas especies en peligro de extinción, que son criadas en cautiverio para cuidarlas de manera especial. Los hábitos de alimentación, apareamiento, higienización, descanso, caza, reunión… deben ser tenidos en cuenta para llevar a una especie a un zoológico. Dicho de otra manera, las instalaciones donde se ubiquen a los animales deben ser diseñadas especialmente para ellos, según sus características.

Muchos de estos animales son salvajes, o poco domesticables. Tal es el caso de los leones, las panteras, los tigres, los osos, las hienas, los gorilas, los orangutanes, los monos, las jirafas, los elefantes, los hipopótamos, los rinocerontes, las cebras, los cocodrilos, los búfalos, las serpientes, los arácnidos…

Cada uno de estos animales es capaz de infringir daño al ser humano, así que cada jaula donde estén debe tener un sistema de seguridad profesional, pues de lo contrario sería un gran peligro visitar el zoológico.

Los zoológicos más desarrollados del mundo han automatizado las jaulas, disminuyendo las posibilidades de que hieran o maten a algún cuidador.

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