Los materiales más ecológicos

La ecología es un tema muy llevado y traído en la actualidad, sobre todo porque hay muchos criterios que se contraponen ya veces es difícil asumir una posición, sobre todo cuando se trata de asuntos que tienen que ver directamente con la física. Una de las cuestiones más peliagudas en este sentido es la relacionada con los materiales ecológicos. De estos se ha hablado muchísimo y aún no parece existir un consenso. Los científicos se debates entre opciones pero al parecer todavía no hay un acuerdo en este sentido.

Muchas veces queremos usar materiales supuestamente ecológicos y terminamos empleando algunos que son todo lo contrario. Esto ocurre justamente por esta falta de consenso que existe al respecto. Para algunos activistas un material ecológico es el cartón, entre otras razones porque es biodegradable. Pero lo contradictorio es que el cartón, al igual que el papel, se crea con los árboles, por lo tanto implica la tala de árboles para ser fabricado.

Eso mismo ocurre con todo lo que se fabrique derivado de la madera. En este sentido hay grandes contradicciones, porque como mismo se enarbolan estos criterios, se defiende la idea de que al menos estos materiales son perfectamente reciclables. Cuando un material se puede usar una y otra vez ya no constituye una amenaza porque no hay que seguir sacando árboles para ellos.

Todo depende de la perspectiva con que se mire este asunto, y como todo hay sus pros y sus contras, pero hay que saber encontrar el punto medio. Hay materiales como las baterías, que son muy tóxicos y requieren otro tipo de reciclaje. Muchas veces nos descuidamos y echamos las baterías gastadas a la basura sin darnos cuenta de que estamos contribuyendo a la contaminación del medio ambiente. Lo mejor en estos casos es conservarlas en casa y buscar auxilio para desecharlas de la manera más adecuada.

Como estas discusiones sobre qué es ecológico y qué no parecen no tener fin, yo he optado por encontrar mi propia manera de proteger el medio ambiente. Simplemente trato de desechar lo menos posible. En lugar de usar bolsas plásticas de esas que se emplean solo una vez, uso otras que puedo llevar siempre al mercado.

Además, no desecho ni una botella ni un envoltorio, a todo le encuentro utilidad luego. Realmente me siento mucho más a gusto sabiendo que desde mi vida cotidiana estoy aportando a la ecología.

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